Hora de despertar: La Humanidad. Galzu.

¿En qué creían los Anunnaki? ¿Por qué se quedaron tanto tiempo en la Tierra? ¿Es la Tierra propiedad de seres alienígenas? ¿Quién era Galzu?

Hay muchas cosas que estos dioses tampoco pueden entender, saben que hay seres superiores a ellos, y tienen su propio demiurgo.


Si tenemos en cuenta la cantidad de planetas existentes en el universo, podría haber infinitud de planetas habitados. Tenemos la posibilidad de que existan seres menos y más evolucionados, tecnológicamente, que nosotros; y dentro de estos últimos, que podrían acceder a nuestro planeta, los habría menos y más evolucionados que nosotros, espiritualmente. Es decir puede haber algunos interesados en ayudarnos y a otros que nos les importemos un pimiento.

Decíamos en artículos anteriores, hablando de la ayuda prestada por Enki y Ningishzidda a la humanidad, que seguramente fueron guiados para ello, es decir, que no estuvieron solos.

Según la biblia, el Diluvio se produjo cuando Noé tenía 600 años. Recordemos que Noé era Ziusudra en sumerio y Utnapistim en acadio.

Según el libro de Zecharia Sitchin (traductor de las tablillas sumerias), El Libro Perdido de Enki, cuando se estaba acercando el momento del Diluvio, de uno de los carros celestiales salió un Anunnaki de cabello blanco, Galzu, que significa Gran Conocedor. Con paso majestuoso se dirigió a Enlil y le presentó un supuesto mensaje de Anu (padre de Enlil, Enki y Ninhursag). "Soy Galzu, emisario plenipotenciario del Rey y del Consejo", le dijo a Enlil.

Enlil estaba sorprendido, pues no le había llegado noticia de su padre de ningún emisario. Examinó el sello de Anu, era auténtico y estaba intacto. En Nibru-ki se leyó el mensaje, la codificación era de toda confianza. ¡Galzu habla en nombre del Rey y del Consejo, sus palabras son mis órdenes! Eso afirmaba el mensaje de Anu. Galzu pidió que se llamara también a Enki y a Ninmah o Ninhursag.

Galzu les explicó que los ciclos de la Tierra les estaban afectando y envejecían más rápido que en Nibiru (su planeta), que ya no se adaptaban a los ciclos de su planeta, y si quisieran volver les afectaría gravemente. Les dijo: desde que Dumuzi estuvo en Nibiru se ha estado examinando a los Anunnaki que volvían, y aquellos que más tiempo habían estado en la Tierra eran los más afectados al volver, ¡por eso estoy aquí para advertiros! Ninmah y Enki lo entendieron, pero Enlil montó en cólera: ¡Antes, los terrestres se estaban haciendo como nosotros, ahora, nosotros nos hemos hecho como los terrestres, para quedar prisioneros en este planeta! ¡Toda la misión se ha convertido en una pesadilla, con Enki y sus terrestres como señores acabaremos siendo esclavos!

Galzu escuchó con compasión el estallido de Enlil. De hecho mucho hay que reflexionar, dijo, en Nibiru se ha estado pensando mucho, y profundas cuestiones se han estado planteando al examen de conciencia: ¿Se debería haber dejado a Nibiru a su suerte, fuera lo que fuera lo que el Creador de Todo pretendiera, para dejar que ocurriera, o fue la llegada a la Tierra concebida por el Creador de Todo, y nosotros no fuimos más que emisarios inconscientes? ¡Sobre esto, camaradas míos, el debate continúa!

Como ellos tres llevaban mucho tiempo en la Tierra, les dijo, que ya no podían volver a Nibiru, así que cuando se produjera el Diluvio tendrían que quedarse en las naves espaciales, esperando a que pasara todo; los que tenían mujeres terrestres tendrían que elegir si quedarse o marchar ellos solos a Nibiru; y ¡todos los demás deben de prepararse para marchar a Nibiru de inmediato!..

Hubo otra aparición de Galzu antes del Diluvio, según la décima tablilla del Libro Perdido de Enki:

En Sippar, se reunieron todos los Anunnaki, esperaban el Día del Diluvio. Fue entonces, cuando iba creciendo la tensión de la espera, cuando el señor Enki, mientras dormía en su residencia, tuvo una visión-sueño.

En la visión-sueño aparecía la imagen de un hombre, brillante y resplandeciente como los cielos; y cuando el hombre se acercó a Enki, ¡Enki vio que era Galzu, el del cabello blanco! En la mano derecha sostenía un estilo grabador, y en la izquierda llevaba una tablilla de lapislázuli, lisa y brillante. Y cuando se aproximó lo suficiente al lecho de Enki, Galzu habló y dijo: Tus acusaciones contra Enlil fueron injustificadas, pues sólo decía la verdad; y la decisión que como Decisión de Enlil será conocida, no la decretó él, sino el Destino. Ahora, toma el Hado en tus manos para que los Terrestres hereden la Tierra; llama a tu hijo Ziusudra (Noé), revélale la inminente calamidad sin romper el juramento (Pues Enki no tuvo más remedio que jurar, como lo hicieron todos los Anunnaki, que no revelaría a ningún humano la inundación catastrófica que iba, inevitablemente, a suceder). Dile que construya una embarcación que pueda soportar la avalancha de agua, una embarcación sumergible, semejante a la que te muestro en esta tablilla; que se salven él y su familia en ella, y que lleve también la simiente de todo lo que sea valioso, sea planta o animal; ¡Esa es la voluntad del Creador de Todo! (Los anunnaki tenían un banco de simientes y de material genético de la vida en la Tierra, y Enki era el responsable de este laboratorio).

Y, en la visión-sueño, Galzu dibujó una imagen en la tablilla con el estilo, y dejó la tablilla grabada junto al lecho de Enki; y cuando se desvaneció la imagen, la visión-sueño terminó, y Enki despertó con un estremecimiento. Enki se quedó durante un rato en su lecho, reflexionando con asombro sobre la visión-sueño: ¿Cuál es el significado de esto, qué presagio augura?

Después, cuando se levantó del lecho, he ahí que estaba la tablilla; ¡lo que en una simple visión-sueño había visto estaba ahora materialmente junto a la cama! Con manos temblorosas, el señor Enki tomó la tablilla, sobre la tablilla vio el diseño de una embarcación de forma curiosa, en el filo de la tablilla había marcas de medidas, ¡indicaban las medidas de la embarcación! Sobrecogido y esperanzado, el señor Enki envió rápidamente a sus emisarios al amanecer. ¡Encontrad al llamado Galzu, tengo que hablar con él! Así les dijo. Todos volvieron al atardecer, le informaron así a Enki: Nadie pudo encontrar a ningún Galzu, ¡Hace tiempo que Galzu volvió a Nibiru!, le dijeron.

Enki estaba muy desconcertado, se esforzaba por comprender el misterio y su presagio. No pudo desentrañar el misterio, ¡pero el mensaje para él estaba claro! Aquella noche, Enki fue sigilosamente hasta la cabaña de juncos donde dormía Ziusudra; para no romper el juramento, el señor Enki le dijo a la pared de la cabaña, no a Ziusudra: ¡Despierta! ¡Despierta!, le dijo Enki a la pared de juncos, desde detrás de la pantalla de juncos hablaba. Cuando Ziusudra se despertó, Enki le dijo desde detrás de la pantalla de juncos: ¡Cabaña de juncos, cabaña de juncos! ¡Presta atención a mis palabras, haz caso a mis instrucciones!

Enki, Galzu y Ziusudra

Una calamitosa tormenta caerá sobre todas las moradas, todas las ciudades; será la destrucción de la Humanidad y de su descendencia. Ésta es la decisión final, la palabra de la asamblea convocada por Enlil, ésta es la decisión pronunciada por Anu, Enlil y Ninmah. Ahora, presta atención a mis palabras, observa el mensaje que te estoy diciendo: ¡Abandona tu casa, construye una embarcación; renuncia a tus posesiones, salva la vida! La embarcación que tienes que construir, su diseño y sus medidas se muestran en una tablilla, dejaré la tablilla junto a la pared de la cabaña de juncos. Asegúrate de que la embarcación esté techada en toda su extensión, desde el interior no debe verse el sol. El aparejo tiene que ser muy fuerte, la brea fuerte y espesa, para que no entre el agua. ¡Que sea una embarcación que pueda darse la vuelta y caer, para sobrevivir a la avalancha de agua!

Construye la embarcación en siete días, reúne en ella a tu familia y a tus parientes, acumula en la embarcación comida y agua para beber, lleva también animales domésticos. Después, en el día apuntado, se te dará una señal; un guía de embarcación que conoce las aguas, designado por mí, te llegará ese día; en ese día, tendréis que entrar en la embarcación, tendréis que atrancar bien la portezuela. Un abrumador Diluvio, procedente del sur, devastará tierras y vida; vuestra embarcación se elevará sobre sus amarras, se dará la vuelta y caerá. No tengáis miedo: el guía de la embarcación os llevará a un refugio seguro, ¡La simiente de la Humanidad Civilizada sobrevivirá por vosotros! Cuando la voz de Enki se calló, Ziusudra estaba ansioso, sobre sus rodillas cayó postrado: ¡Mi señor! ¡Mi señor!, gritó. ¡Tu voz he escuchado, deja que vea tu rostro! ¡No te he hablado a ti, Ziusudra, a la pared de juncos le he hablado! Así dijo Enki.

Submarino

Por decisión de Enlil, por un juramento estoy ligado a lo que juraron todos los Anunnaki; ¡En mi rostro verás que, sin duda, como todos los terrestres, morirás! Ahora, cabaña de juncos, presta atención a mis palabras: ¡El propósito de la embarcación, deberás guardarlo como un secreto de los Anunnaki! Cuando la gente de la ciudad pregunte, a ellos les dirás: ¡El señor Enlil ha estado enfadado con mi señor Enki, navegaré hacia la morada de Enki en el Abzu, quizás así Enlil se apacigüe! Durante un rato, siguió un silencio. Ziusudra salió desde detrás de la pared de juncos, una tablilla de lapislázuli, brillando a la luz de la luna, vio y tomó; sobre ella estaba dibujada la imagen de una embarcación, las muescas daban sus medidas; Ziusudra era el más sabio de los Hombres Civilizados, comprendió lo que había escuchado. A la mañana siguiente, anunció a la gente de la ciudad: El señor Enlil ha estado enfadado con el Señor Enki, mi señor, por ello el señor Enlil me es hostil. No puedo seguir viviendo en esta ciudad, ni puedo poner ya mi pie en el Edin; al Abzu, a los dominios del señor Enki, iré navegando. En una embarcación que debo construir con rapidez, partiré de aquí; así remitirá la ira del señor Enlil, las penurias terminarán, ¡a partir de entonces, el señor Enlil hará llover sobre vosotros la abundancia!..

Mucho tiempo después, cuando ya había pasado la catástrofe del Diluvio, la Tierra se había recuperado y la humanidad se había vuelto a desarrollar, Anu y Antu visitaron la Tierra. Y fue entonces cuando Enki le habló a su padre de Galzu.

Anu quedó enormemente desconcertado con esto: ¡Nunca envié a la Tierra a un emisario secreto con ese nombre! Así dijo Anu a los tres líderes. Enki y Enlil estaban desconcertados, se miraron perplejos uno a otro. ¡Debido a Galzu se salvaron Ziusudra y la simiente de vida!, dijo Enki. ¡Debido a Galzu nos hemos quedado en la Tierra!, dijo Enlil a su padre. El día que volváis a Nibiru moriréis, nos dijo Galzu. Incrédulo de esto estaba Anu; ¡el cambio de ciclos, ciertamente, causaba estragos, pero se podía curar con elixires! ¿De quién era emisario Galzu, si no era tuyo?, dijeron al unísono Enki y Enlil. ¿Quién había querido salvar a los Terrestres, quién hizo que nos quedáramos en la Tierra? Ninhursag movió la cabeza lentamente: ¡Galzu apareció por el Creador de Todo!

¡La creación de los Terrestres también estaba destinada, de eso debo maravillarme! Durante un rato, guardaron silencio los cuatro; cada uno rememoró en su corazón acontecimientos del pasado. ¡Mientras nosotros decretábamos hados, la mano del destino dirigía cada paso! Así dijo Anu. La voluntad del Creador de Todo es evidente:

En la Tierra y para los Terrestres, sólo emisarios somos. ¡La Tierra pertenece a los Terrestres, se nos ha utilizado para preservarlos y para hacerles avanzar! ¡Si ésa es nuestra misión aquí, actuemos de acuerdo con ello! Así dijo Enki...

Cuando llegó la hora de partir, Anu dijo a sus hijos palabras de despedida y de guía: ¡Sea lo que sea lo que el Destino pretende de la Tierra y de los Terrestres, dejad que así sea! Si el Hombre, y no los Anunnaki, está destinado a heredar la Tierra, ayudemos al destino. Dadle el conocimiento a la Humanidad, enseñadles hasta cierta medida los secretos del Cielo y de la Tierra, enseñadles leyes de justicia y rectitud, ¡luego partid e idos! Estas instrucciones dio, fraternalmente, Anu a sus hijos.

Una vez más se estrecharon, se abrazaron y se besaron, y desde el nuevo lugar de los carros Anu y Antu partieron hacia Nibiru...

Hubo una nueva intervención de Galzu: Una noche, Enlil tuvo una visión: Se le apareció la imagen de un hombre, era brillante y resplandeciente como los cielos; se aproximó y se quedó de pie junto al lecho de Enlil, ¡entonces reconoció Enlil a Galzu, el del cabello blanco! Sostenía en la mano izquierda una tablilla de lapislázuli, en ella estaban dibujados los cielos estrellados; los cielos estaban divididos en los doce signos de las constelaciones, Galzu los señalaba con la mano izquierda.

Los 12 signos del zodiaco

Galzu dejó de indicar al Toro para señalar al Carnero; tres veces repitió el movimiento. Después, en la visión-sueño, Galzu habló y le dijo a Enlil: El tiempo justo de la benevolencia y de la paz vendrá seguido por la fechoría y el derramamiento de sangre. El Carnero de Marduk sustituirá al Toro de Enlil en tres porciones celestiales, el que a sí mismo se ha declarado como Dios Supremo (Marduk, que en ese momento era conocido en Egipto por Ra) se apoderará de la supremacía en la Tierra. ¡Por decreto del Hado, sucederá una calamidad como nunca ha ocurrido! Como en los tiempos del Diluvio hay que elegir a un hombre justo y digno, ¡por él y por su simiente se preservará la Humanidad Civilizada, tal como pretende el Creador de Todo! Así dijo Galzu el emisario divino, a Enlil, en la visión-sueño.

Cuando Enlil despertó de la visión-sueño nocturna, no había ninguna tablilla junto a su lecho. ¿Era un oráculo del cielo, o lo he imaginado todo en mi corazón?, se preguntaba Enlil a sí mismo.

Enlil no le contó a nadie su visión, y algún tiempo después cuando las rivalidades con Marduk se fueron acentuando, terminaron por echar mano de las armas nucleares, para derribar los lugares estratégicos de los que se quería apoderar Marduk, y que usaron desproporcionadamente. Entonces se produjo la segunda gran calamidad para la humanidad. Fueron un hijo de Enlil y un hijo de Enki los que usaron estas armas. Antes de partir en busca de dichas armas, Enlil le contó a su hijo la visión que había tenido. Enlil le advirtió a su hijo: ¡Antes de que se usen las armas, el lugar de los carros debe estar vacío de Anunnaki; las ciudades deben ser perdonadas, la gente no debe perecer! Le habló de la profecía de Galzu y de la elección de Ibruum. ¡Nergal es irreflexivo, asegúrate de que las ciudades son perdonadas, hay que advertir a Ibruum!, le dijo Enlil a Ninurta, su hijo.

Parece que Ibruum puede coincidir con el Lot de la Bíblia, sobrino de Abraham.

Lot huyendo de Sodoma

Cuando Ninurta llegó Nergal ya tenía las armas preparadas. ¡Las tierras que codician se desvanecerán, destruiré las ciudades pecadoras!

Valiente Nergal, ¿destruirás al justo con el injusto?, le preguntó Ninurta a su camarada.

¡Las instrucciones de Enlil son claras! ¡Yo llevaré el rumbo a los objetivos seleccionados, tú me seguirás detrás!

Ninurta y Nergal, cegados por la venganza y el odio, dejaron caer sus armas sobre montañas y ciudades.

Explosión nuclear

Inspeccionando su maligna obra, los dos héroes quedaron confundidos con lo que vieron: los resplandores fueron seguidos por el oscurecimiento de los cielos, después se puso a soplar la tormenta. Arremolinándose dentro de una oscura nube, un Viento Maligno llevaba la penumbra desde los cielos, con el transcurso del día, el sol desapareció sobre el horizonte con la oscuridad, por la noche, un pavoroso resplandor dibujaba sus bordes, hizo desaparecer a la luna cuando salía.

Cuando llegó el amanecer del día siguiente, desde el oeste, desde el Mar Superior, se puso a soplar un viento de tormenta, la nube marrón oscura se dirigió hacia el este, hacia las tierras habitadas se extendió la nube; allí donde llegaba, traía sin misericordia la muerte a todo lo que vive; desde el Valle de Sin Compasión, engendrada por los resplandores, la muerte fue transportada hacia Sumer. Ninurta y Nergal dieron la voz de alarma a Enlil y Enki: ¡Implacable, el Viento Maligno lleva la muerte a todos! Enlil y Enki transmitieron la alarma a los dioses de Sumer: ¡Escapad!¡Escapad!, les gritaron a todos. ¡Que se disperse el pueblo! ¡Que el pueblo se oculte! Los dioses huyeron de sus ciudades, como pájaros asustados escaparon de sus nidos.

Víctimas

Las gentes de las tierras cayeron bajo las garras del Viento Maligno; inútil fue su carrera. Sigilosa era la muerte, atravesaba los muros más gruesos como las aguas de una inundación, no había puerta que pudiera dejarle fuera, ni cerrojo que pudiera impedirle el paso. Aquéllos que, detrás de puertas cerradas, se ocultaron dentro de sus casas, como moscas cayeron, aquéllos que huyeron a las calles, en las calles amontonaron sus cadáveres. Los pechos llenos de esputos y flemas, las bocas rebosantes de saliva y espuma; cuando el Viento Maligno atrapaba a la gente sin ser visto, sus bocas se empapaban en sangre.

Lentamente sopló el Viento Maligno sobre las tierras, cruzó de oeste a este sobre llanuras y montañas; todo lo que vivía, tras él quedaba muerto y moribundo, la gente y el ganado perecían por igual. Las aguas se emponzoñaron, en los campos se marchitó toda vegetación. Desde Eridú en el sur hasta Sippar en el norte, el Viento Maligno arrasó el país; Babili, donde Marduk había declarado la supremacía, se libró del Viento Maligno.

Después de esta calamidad y de reflexionar acerca de cómo se habían desarrollados los acontecimientos posteriores, se entendió que era a Marduk al que le tocaba tener la supremacía de la Tierra. Enlil y su familia partió a las tierras más allá de los océanos (America). Y Enki pensó en dejar por escrito todos los grandes acontecimientos que habían sucedido desde Nibiru hasta ese momento ¡Que la posteridad, en el tiempo que designe el destino, lea el registro, recuerde el Pasado, comprenda el Futuro como profecía, que el Futuro sea el juez del Pasado!

Universos Paralelos

La intención de Enki fue escribir un libro de historia para que se leyera en el futuro, es decir, para que lo leyéramos nosotros, entendiéramos lo que había pasado, y aprendiéramos de los errores del pasado para no volver a cometerlos. Pero por alguna razón esta historia se trata de ridiculizar o de esconder, para que no se tenga en cuenta y sigamos obedeciendo las directrices de los que mandan, sin cuestionarnos nada, dejándonos guiar por la política del miedo y de seguir a "Salvadores" que mienten para poder manipular a la humanidad. Pero sólo tenemos que tomar la responsabilidad de nuestra propia vida, no dejarnos manipular, perder el miedo y tomar nuestras propias decisiones, dejar de creernos lo que es políticamente correcto y cuestionarnos todo lo que sabemos hasta ahora. Sé que da vértigo, pero es lo que en el fondo sabemos que tenemos que hacer.

Cuando queramos, la puerta está abierta. Quizá sea lo que en física cuántica llaman universos paralelos. Distintas decisiones, distintas realidades. Para unos este mundo se puede hundir y para otros puede ser un paraíso.

Esvástica


BIBLIOGRAFÍA

- El Libro Perdido de Enki.- Zecharia Sitchin.- Ed. Obelisco.


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