Domingo, 25 Marzo 2018 20:28

Gaia

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Gaia

Estamos en el año 2131, se puede decir que la Tierra se está recuperando y el ser humano ha logrado sobrevivir después de que se derritieran casi por completo los Polos y se sucedieran un gran número de desastres naturales.

Pero ahora el planeta vuelve a estar precioso y verde, aunque todavía estamos tratando de estabilizar ciertos residuos de energía nuclear acumulados por nuestros antepasados que salió a la superficie a consecuencia de toda esta hecatombe vivida. Otros residuos desaparecieron en las entrañas de la tierra.

Parte de los continentes quedaron inundados por el deshielo, aunque las aguas están retrocediendo al bajar de nuevo la temperatura del planeta.

La población humana ha quedado muy diezmada, porque a las muertes producidas por los desastres naturales hay que sumar el otro desastre que produjo una alimentación artificial y un medio ambiente insalubre, que trajo como consecuencia que muchas personas quedaran estériles.

Lo que sucedió fue el resultado de dos fuerzas opuestas que se fueron desarrollando a lo largo del tiempo, y en el siglo XX y sobre todo la primera mitad del XXI su inercia fue tremenda. Por un lado estaba el desarrollo del ego; la gente se volvió extremadamente egoísta, creían que lo que tenían que hacer era ocuparse de sí mismos y de los suyos, no importando nada lo demás. Había una gran competitividad, a veces por simple supervivencia, otras por autoafirmación. No había pudor en vivir derrochando y tirando comida, mientras cerca o lejos otros morían de inanición. El rico era cada vez más rico y poderoso y el pobre cada vez más miserable. Es decir, era una sociedad patriarcal o piramidal.


Por otra parte otra fuerza más callada se iba desarrollando poco a poco a la vez, parecía débil y no se le hizo mucho caso. Más que una sola cosa fue un conjunto, y entre medias mucha confusión. Algunas personas, cada vez más, buscaban respuestas al sentido de la vida, al sentido de su propia existencia. Hubo mucha gente que trató de aprovecharse de esta búsqueda sincera, y esto solo hizo aumentar la confusión. Pero también hubo otras personas que supieron estar a la altura.

Solo algunos maestro budistas de las tres culturas que poseían la tradición de las enseñanzas budistas, supieron dejar atrás todo lo que las enseñanzas tenían de cultural, y explicar las prácticas de forma más eficaz y natural. Así se fue formando un budismo más universal. Lo mismo hicieron otros maestros de tradiciones orientales. Eso hizo mucho bien en las mentes de las personas que lo practicaron.

A la vez que sucedía esto hubo un retorno a la naturaleza y a su sacralidad. Hacia el paganismo y hacia el chamanismo. Volvieron a sentir que los ríos, los lagos, las montañas, los animales y todo lo que el planeta contenía era sagrado. En ese momento esto fue algo fundamental. En realidad el perder esta visión fue una de las causas del desastre.

Todos estos cambios se reforzaban según la devastación iba siendo cada vez más grande. Los patriarcales eran cada vez más egoístas. Pero la otra tendencia se regía por una fuerza muy poderosa. Según la gente iba despertando se iba dando cuenta de la realidad. Esta realidad es que todo lo que contiene el planeta es el planeta, es Gaia; por lo tanto nosotros somos el planeta.

Nuestra mente única es la conciencia del universo, puesto que la energía que lo forma es una, aunque a nosotros nos parezca que está formado de cosas distintas. Pero nuestro cuerpo sin embargo ha salido de Gaia y momento a momento intercambiamos nuestras moléculas con ella; sobre todo cuando respiramos, comemos o bebemos agua. Esta mente despierta que en realidad no está dividida, aunque a nosotros nos lo parezca, iba influenciando al que vivía en la ignorancia de creerse una entidad separada. Poco a poco a las personas les iba resultando cada vez más fácil darse cuenta de lo que en realidad era tan evidente. Solo las tinieblas del sueño en las que se encontraban sus mentes no les dejaban ver la realidad.

Pero de pronto hubo un cambio de conciencia. No todos se convirtieron en seres iluminados, pero las personas se dieron cuenta del daño que estaba causando la ignorancia en la que estaban viviendo. Se dieron cuenta de que se estaban autodestruyendo.


El que la humanidad haya sobrevivido y el planeta se esté recuperando solo fue posible por ese cambio de conciencia. El crear leyes nuevas y muchas organizaciones internacionales no solucionaron ningún problema, casi eran un problema más. Solo las iniciativas privadas eran capaces de aliviar el problema de algunas personas, pero eran unas gotas de agua en un mar de insolidaridad.

Gaia

Ahora vivimos en una sociedad matriarcal (puedes leer el artículo Feminismo y Matriarcado). Esta es una sociedad globalizada, sin fronteras, sin guerras, sin competitividad. Todos nos sentimos iguales a los demás, no sentimos la necesidad de autoafirmarnos como seres separados. Tampoco tenemos miedo por lo que nos pueda suceder en el futuro pues las necesidades básicas de todo el mundo están cubiertas.

Esta es una sociedad en la que el trabajo rutinario lo realizan máquinas. Todos las personas trabajamos de dos a cuatro horas diarias en la actividad para la que nos hemos formado, según nuestras capacidades y gustos personales. Los estudios son gratuitos. Estos son trabajos muy importantes y están muy bien remunerados. Los empresarios no pagan impuestos por las personas que trabajamos sino por el beneficio que obtienen. Los sueldos de las personas son bastante parecidos entre sí, no se le da más importancia a unos trabajos que a otros.

Tenemos un sistema de ayuda muy eficaz para quien lo necesita: niños huérfanos, ancianos, personas que por algún motivo no pueden trabajar, personas que tienen que ser atendidas por tener alguna discapacidad que requiera ayuda o por estar enfermos o por cualquier otro caso que pueda darse. Ninguno de ellos vive con menos recursos que el resto.

La medicina ha avanzado mucho. Ahora es sobre todo preventiva, ya que se ha desarrollado una medicina que se basa en controlar el estado energético del paciente, y así es posible atajar la posible enfermedad antes de que llegue a desarrollarse a nivel físico. Es decir, antes de que se produzca la enfermedad en cualquier órgano del cuerpo hay un bloqueo o un recorrido inadecuado en cualquiera de esos intrincados canales energético. En realidad esto es muy antiguo porque ya se practicaba así en la antigua "medicina china", pero para lo que antes era solo un arte de la tradición antigua, ahora ha sido estudiado y desarrollado. Podemos ver el recorrido de esa especie de ríos de energía en las máquinas modernas que permiten contemplarlo con todo detalle. Ahora se tratan los canales que ya se conocían en la antigua medicina china más otros canales interiores que antes no podían tratarse y algunos recorridos que se desconocían o por lo menos no se conocían bien.

Las medicinas que se utilizan normalmente son remedios naturales, solo hay fármacos más agresivos para los casos graves, que tampoco suelen ser muy frecuentes. Como he dicho al principio ha habido una vuelta a la naturaleza, buscamos el remedio de lo que nos hace falta en lo que somos, en la naturaleza.

Los ancianos tienen más de cien años y por lo general suelen morir por agotamiento de su energía vital y no por enfermedad. A estas personas se las respeta especialmente y se les suele pedir consejo antes de tomar una decisión importante en la vida.

En los centros de enseñanza además de estudiar matemáticas, física, geografía, filosofía, etc., y ya desde niños, se enseñan prácticas en las que se presta atención a las sensaciones del cuerpo, a la mente y a las emociones. Hoy día no existe algo como "enfermedades mentales" o "trastornos mentales".

Tampoco se practican deportes competitivos. Estos se practican con gran equilibrio, incluso el propio médico te suele aconsejar que tipo de ejercicio debes practicar, y este casi siempre tiene poco desgaste físico, y más que a lo estético va encaminado a mantener la salud. Habitualmente se practica un tipo de ejercicio más parecido al antiguo Qi Gong, que pone el énfasis en el funcionamiento y recorrido de los canales energéticos del cuerpo.

Todos los materiales que se utilizan son biodegradables. No existe contaminación. Todas las fuentes de energía son naturales, sobre todo se utiliza la energía del sol, que hoy día brilla de forma espectacular, después de que durante unos años no se viera la luz del sol debido a los últimos desastres que se dieron, donde la Tierra parecía que se renovaba entera por volcanes y terremotos. Se driría que se lo quería tragar todo y empezar de nuevo.


Este cambio de conciencia en la que ahora vivimos nos deja ver que la vida en sí misma tiene sentido. Se celebran los cambios de estación, como se hacían en las antiguas celebraciones paganas. Y hay otras muchas celebraciones, todas relacionadas con los cambios anuales del planeta y el cielo, y con los cambios más importantes en las vidas de las personas. En todas estas fiestas se respetan a los animales y al medio ambiente en general, es más, suelen ser un ensalzamiento de todo ello.


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